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V. Valero Madrid
Un marcador genético podría
contribuir a identificar el riesgo de sangrado
y la inhibición de la coagulación
en los pacientes sometidos a terapia con warfarina
en dosis estándar, según un
trabajo de investigadores de la Universidad
de Washington publicado en el último
número del Journal of the American
Medical Association (JAMA).
La principal enzima involucrada en el metabolismo
de la warfarina es CYP2C9, de la que se han
identificado dos polimorfismos con actividad
reducida, CYP2C9*2 y CYP2C9*3, relativamente
comunes. Estas dos variaciones genéticas
"están asociadas con un riesgo
incrementado de sobreanticoagulación
y de sangrado en pacientes en tratamiento
con warfarina que presentan estos polimorfismos",
concluyen los investigadores tras analizar
los resultados del estudio de cohorte retrospectivo
con doscientos pacientes que estaban recibiendo
una terapia a largo plazo con este anticoagulante
para varias indicaciones.
Dichos pacientes, que presentaban alguna
de estas variaciones, demostraron necesitar
dosis de mantenimiento más bajas de
warfarina de acuerdo con el INR (ratio internacional
normalizado) que mide el tiempo que se retarda
la coagulación, dado que el efecto
del anticoagulante puede ser más o
menos intenso.
Valor predictivo
La relevancia del trabajo reside en que "por
primera vez se demuestra la relación
entre el genotipo, el estado de coagulación
y el riesgo de sangrado", explica Juan
Tamargo, director del Intituto de Farmacología
y Toxicología, de Madrid.
Tamargo afirma que este hallazgo "permitirá
disponer de un marcador, del que se carecía
hasta el momento, para seleccionar a los pacientes
en base al riesgo de sangrado". En opinión
del coordinador del trabajo, David Veenstra,
"un screening en busca de estas variantes,
con un sencillo test sanguíneo, puede
permitir el desarrollo de protocolos de dosificación
que reduzcan el riesgo de reacciones adversas
al fármaco".
En este sentido, Tamargo subraya que la warfarina
requiere una monitorización constante
del paciente por sus múltiples interacciones
medicamentosas.
Por ello, la identificación de CYP2C9*2
y CYP2C9*3 como marcador de riesgo en los
pacientes que toman warfarina en combinación
con otros fármacos que también
se biotransforman por esta vía podría
evitar estos efectos adversos y prevenir la
aparición de hemorragias, "desde
una hemorragia banal a una hemorragia cerebral
que produzca lesiones irreversibles",
según Tamargo.
Genes, ictus y diuréticos
Los hipertensos que presentan una determinada
variante del gen de la aducina tienen menos
riesgo de sufrir un ataque cardiaco o un ictus
si toman fármacos diuréticos,
según otro estudio publicado en el
último número del Journal of
American Medical Association (JAMA). La aducina,
una proteína unida a la superficie
interna de la membrana celular, posee una
variante genética (Gly460Trp) conocida
por incrementar la retención hepática
de sodio, una de las causas de la hipertensión.
Pero el test para detectar la variante de
la aducina es una herramienta de investigación
que todavía no resulta apropiada en
la clínica, según los científicos. |